viernes, 2 de julio de 2010

Experiencias futbolísticas

El tiempo pasa muy deprisa. Me dispongo a actualizar el blog y me doy cuenta que hace más de un mes que no escribo. Han pasado muchas cosas interesantes, lo que no parece que haya pasado es tanto tiempo. Ésto se acaba, pero no es todavía ocasión de hacer balance y comenzar la despedida. Este el post para hablar sobre las experiencias futbolísticas de mayo y junio.

Comenzamos con la final de la UEFA Europa League donde el Atlético de Madrid se enfrentaba a los londinenses del Fulham. Aunque el Fulham no es uno de los grandes de Inglaterra, sí que tiene bastantes seguidores al ser uno de los equipos de la capital. Quiero destacar una envidiable costumbre de los aficionados ingleses: ellos son seguidores sólo de un equipo, normalmente el equipo de su lugar de nacimiento. Nada de tener dos equipos, el de tu ciudad y uno de los grandes. Asi que si has tenido la mala suerte de nacer en una ciudad donde tu equipo está en la 4ª división, sigues a rajatabla esa liga, ves sus partidos en el estadio y televisión (sí, televisan todas las categorías) y te emocionas si evitas el descenso a 5ª división. Después pueden simpatizar con otros equipos si juegan contra equipos extranjeros, pero nada de chigristas del Sporting y del Madrid o similares.

Como buen español, me fui a un bar a animar al equipo de la capital de mi patria. Por supuesto, un bar inglés lleno de hooligans del Fulham borrachos. El reducto español se resumía en el camarero y un servidor. Al ver nuestra animación latina, fruto de la cerveza inglesa, un rumano se unió a nuestra fiesta. Curioso, el rumano se unió a nosotros porque su ídolo de pequeño era Roman Kosecki, jugador del Atlético de Madrid en los años 90. Y sí, conocía y también se sorprendía de cómo Kucharski llegó a jugar en la liga española. Para quienes no lo sepáis, Cezary Kucharski fue un jugador que sufrimos en el Sporting de Gijón a finales de los 90, una época triste para el sportinguismo y lamentable si hablamos de fichajes. Volviendo al partido, fue emocionante ese gol de Forlán en la prórroga. Ver como esa multitud de hooligans gordos calvos abandonaban el bar mientras un camarero, un español y un rumano saltaban sobre una barra de bar… no tiene precio. Ahora lo pienso con frialdad… quizás no fue la mejor manera de celebrarlo si valorábamos nuestra integridad física. En fin, valoremos que aceptaron la derrota deportivamente así como nuestra efusiva ebriedad. Me habría gustado salir a celebrarlo pero claro, un miércoles no hay mucha fiesta y menos si tu equipo acaba de perder. Asi que tras cerrar el bar, un endemoniadamente picante kebab camino a mi casa fue mi homenaje.

A finales de mayo y en plena euforia pre-mundialista, Inglaterra se enfrentaba a Mexico en un partido de preparación en el emblemático estadio de Wembley. Y obviamente yo no iba a perder una oportunidad así para visitar uno de los templos mundiales del futbol. La experiencia fue impresionante, no hay palabras para describir la pasión con la que los ingleses sienten su país. En España serían llamados fachas, nacionalistas o de alguna otra manera similarmente despectiva, pero a mí me da envidia el amor que tienen por su bandera, su patria y su historia. Ojalá algún día dejemos nuestras estupideces autonomistas y aprendamos a apreciar (por voluntad propia, no por obligación) lo valioso de nuestra nación. Volviendo al partido, hubo varias anécdotas graciosas. Pusieron trenes especiales desde el centro de Londres hasta el estadio ya que Wembley queda a las afueras de Londres. En el tren coincidían los hooligans ingleses con una gran comunidad mexicana que se acercó al estadio a animar a su equipo. Yo iba indumentado con mi camiseta de Inglaterra, portando el numero 10 de Rooney en mi espalda. En el trayecto conversé con distintos grupos de ambas aficiones y fue simpático porque los ingleses me preguntaban que por qué un mexicano llevaba la camiseta de Inglaterra, mientras que los mexicanos me decían que para ser inglés hablaba muy bien el español. Se me ocurrieron muchas contestaciones pero me lo tomé con buen humor y seguimos la fiesta del futbol.

El estadio es majestuoso, símbolo de la elegancia y prepotencia inglesa. Dentro de él se quería conseguir el record Guinness de la bandera inglesa más grande del mundo, asi que a cada uno nos dieron una camiseta roja o blanca según tu asiento para hacerla. Y así fue, la verdad que quedó bonito. Para mostrar mejor el ambiente del estadio os dejo un video con algunos de los momentos que viví allí.

Se las prometían muy felices con el futbol los ingleses, pero a día de hoy ya sabemos que no lo fueron tanto. Viví aquí su participación como un inglés más; viendo los partidos en los pub con mi camiseta puesta, siguiendo las noticias por la radio a diario y comentando los post-partidos con los amigos. Algunos de vosotros (Fer, Santi, Poti y Jose) vinisteis por aquí esos días y visteis cómo se vive un partido. También sufrí su eliminación con el gol injustamente no concedido que habría sido el empate a dos. Curiosamente yo era el que más me quejaba en el bar y en los siguientes días. Me ha sorprendido que tanto la gente como la prensa no le ha dado muchas vueltas a ese gol, simplemente han aceptado la derrota. En España habríamos tenido para quejarnos hasta el siguiente mundial. Y no exagero, quién no ha oído en el último mes algo sobre el codazo a Luis Enrique o el robo de Corea?

Esto es todo por hoy. Solía teminar los post avanzando cual sería la historia del próximo pero esta vez no lo se. Y no lo sé porque me quedan sólo 9 días aquí en Oxford y habría multitud de cosas que me gustaría haber escrito y no he hecho. Prometo escribir más antes del post de despedida. Sea cual sea, esa será otra historia.

jueves, 13 de mayo de 2010

Celebrando mi cumpleaños

Concluía el post anterior diciendo que Abril era el mes de mi cumpleaños y que dedicaría un escrito a esas celebraciones. Empecemos pues.

Mi cumpleaños fue el martes 13 de Abril haciendo mi primo coincidir su visita a tierras anglosajonas para estar presente en dicha efeméride. Estuvo de viernes a miércoles, asi que la primera celebración tuvo lugar ese sábado 10 de Abril. Dado que aquí eran vacaciones post exámenes, mis niños ingleses estaban en sus respectivas casas por lo que salimos nosotros dos a la aventura. He de reconocer que mi primo me sorprendió gratamente. Fue como retroceder 10 años en el tiempo cuando mi primo aterrizaba en el agosto gijonés con ganas de desmadrarse todo lo que en Madrid no podía. En vez de jugar al duro, tomamos pints. En lugar de copas, double shots. Y en vez de desfasar por la Arena y el TIK, en Oxford bridge. Risas, alcoholes, mujeres, conversaciones profundas… muchas cosas que podría destacar. Me quedaré como resumen con estas dos frases: I’m going to make the best night of your life, honey” y “Either you stop the taxi or my cousin is throwing up”. Escuchar la primera fue muy agradable, la consecuencia de pronunciar la segunda fue un bonito paseo de media hora a las cuatro de la mañana por el Oxford profundo hasta llegar a mi casa. En resumen, una noche muy divertida.

La segunda celebración fue el mismo martes 13 de Abril ya con mis niños ingleses por casa. Quizás no es tan llamativa, pero para mí fue entrañable. Mis compañeros de residencia me regalaron la camiseta del Oxford United FC con mi nombre en la espalda, me hizo mucha ilusión. Y nos fuimos todos juntos al estadio a ver el partido de Oxford contra Cambridge. Reseñar que estando en la Blues Square Premier League (que en el computo global es la 5º división inglesa) habría unas 10.000 personas en un estadio que no tiene nada que envidiar a la mayoría de los de la segunda división española. Todo esto obviamente, aliñado con unas cuantas pints.

El sábado 17 de abril, ya sin mi primo, era la celebración oficial de mi cumpleaños con los chicos ingleses. El plan de esta tercera celebración era montar una spanish party con mucho calimocho, tortilla de patatas y paella. Y así fue. Pero tuvimos un pequeño percance. El día anterior, viernes, hizo un día muy bonito y a eso de las 2 de la tarde a alguno se le ocurrió hacer un tour por algunos pubs de Oxford tomando una pint en cada uno. No hace falta que os diga como van estas cosas, lo que empieza con un vamos a tomar algo siempre acaba con una borrachera muy seria. Y eso queridos lectores, no cambia porque estéis en otro país. La jornada terminó a las 3 de la mañana tras la visita a 11 pubs y una discoteca, cada uno llegando a casa como bien pudo. Asi que el sábado esto era un cementerio.

Yo me levanté a las 10 con una resaca considerable para hacer la compra. Me pasé el resto del día en la cocina mientras mi cuerpo recargaba para la batalla que se avecinaba. Me extrañó no ver a ninguno de los chicos y supuse que su juventud les habría dirigido hacia el pub a ver el fútbol de media tarde. Pero no era cierto, a eso de las 6 de la tarde el cementerio abrió sus puertas y comenzaron a deambular por la cocina ciertos zombis que un día habían sido ingleses amantes de los tours de cervezas. No se habían levantado de la cama hasta entonces, y con respirar evitando los vomitados, tenían suficiente. Asi que la fiesta se redujo a comer la spanish food mientras yo bebía el calimocho. Al menos la comida fue todo un éxito, a todos les encantó. Y tiene mérito porque conseguir azafrán en Inglaterra no es sencillo, cocinar una paella en una bandeja de horno no es sencillo, y en general, hacer algo más allá de respirar con una resaca así, no es sencillo.

Algunos otros invitados que no habían estado en el tour de las cervezas fueron llegando, pero dado el ambiente funerario de la situación la mejor opción fue jugar al Monopoly. Los niños, obviamente, me dijeron que no salían y se preguntaban cómo yo podía estar tan fresco. Supongo que las viejas glorías nunca mueren. Parecía que esa noche iba a ser tranquila, pero para variar, me volvía a equivocar.

Los que estaban frescos (Gerard, Michal …) se iban animando y yo con ellos. Pero la mecha que encendió la traca fue cuando las niñas de arriba nos dijeron que si salíamos con ellas. Lo sé, los chicos somos fáciles. Eso tampoco cambia en otro país. Asi que subimos al piso de arriba y allí estuvimos bebiendo con ellas hasta estar lo suficientemente borracho como para no importarme salir de fiesta con una camisa sin planchar. La verdad que lo pasamos muy bien. Estuvimos, hasta que la cerraron, en una discoteca muy interesante disfrutando de musicota , echando unas risas con las niñas y terminando así esta divertida tercera celebración. Reitero mi alegría por esa costumbre de las féminas inglesas de ir tan ligeras de ropa.

Al final del mes volvió a visitarme Violeta, en cierta manera también como motivo de mi cumpleaños. De esa celebración comprenderéis que no de detalles. Por lo demás, hicimos turismo, salimos un día de fiesta con mis compañeros ingleses … unos días muy entretenidos.

Terminó un mes donde disfruté de Oxford en buena compañía. La verdad que me apetecía después de tanto viaje en marzo. Comenzó Mayo, un mes donde el fútbol vuelve a presentarme interesantesaventuras: final de la UEFA del Atleti contra el Fulham, equipo inglés, y visita a Wembley para ver el Inglaterra – México. Pero esa, será otra historia.

jueves, 15 de abril de 2010

Ajetreado mes de marzo

Hace casi un mes que no actualizo el blog y pido disculpas por ello. Comentaba en el ya lejano último post que marzo era un mes movidito y así fue. Intentaré resumir ese ajetreo en este nuevo escrito y con ello actualizar mis aventuras. Empecemos.

En la primera semana de marzo viajé a esa adorable tierra donde la tranquilidad del mar se funde con la bella abruptuosidad de las verdes montañas, donde la cultura de un pueblo histórico abraza a nuevos hermanos; volví a casa, a mi tierra, a ese último y recóndito paraíso terrenal llamado Asturias. Pasé cinco días donde aproveché para reunirme con mis compañeros de trabajo de la universidad, tomar unas sidras con algunos de vosotros y sobre todo pasar tiempo con mi familia. Me habría gustado salir más de fiesta y poder haber estado más tiempo con los amigos pero me toco ayudar a la familia en la Feria del Stock. De todas maneras hubo tiempo para un absurdo a la par que clásico día de ebriedad con Fer y una borrachera nocturna con Poti. A muchos otros les vería en próximos días en Italia. Pero no adelantemos acontecimientos.

A la vuelta de España me esperó una semana dura de trabajo acumulado. Pero lo malo terminaría pronto ya que a mediados de mes tocaba pasar un fin de semana en Nancy, in order to visit my only one que dírian por aquí. Comentar que cogí el Eurostar, ese tren que une Londres y París en poco más dedos horas pasando por un túnel bajo el mar. La verdad que es más cómodo que el avión y el precio semejante. Recomendado.

Nancy es una ciudad del norte de Francia bastante agradable. Tiene un casco antiguo atractivo y no tiene el agobio de una gran ciudad. Durante esos días me notificaron que mi artículo había sido aceptado para ser presentado en un congreso internacional a celebrarse en Zhangjiaji, China. Me hizo (y hace) mucha ilusión ese viaje a China en Julio. Sobre este tema ya escribiré detenidamente en otra ocasión. Volviendo a mi visita al país de Molière, decir que me habría gustado estar más días para visitar otros escondites de la Francia profunda. Aun así fue un viaje bonito, ya sabéis …

Volví a Oxford en la madrugada del domingo al lunes, y a las 9 ante meridiem comenzaba un congreso sobre software testing (a eso me dedico) al que tenía que acudir. En fin, parece que los dobletes nunca me abandonarán. El congreso duró toda la semana y aunque intelectualmente no fue una maravilla, la experiencia como siempre en estos casos sí. Hice contactos con otros investigadores de mi tema, nos alimentaron bien... esas cosas. Destacar la cena de gala que fue en uno de los colleges más importante de la Universidad de Oxford. La verdad que cenar en esos salones llenos de historia impresiona. Algún día escribiré un post sobre el college que inspiró (y en donde fue rodado) el colegio de Harry Potter, una pasada. Sobre la comida, me quedo con el pastel de caviar, exquisito.

Justo el viernes que terminó el congreso cogí un avión para irme a Milán. Allí me iba a juntar con mis amiguitos españoles para pasar nuestras vacaciones de Semana Santa. Estuvimos cinco días donde visitamos Milán y Venecia. Sobre Milán decir que, quitando la Catedral (una maravilla, muy recomendada) el resto es desechable. Muchas tiendas de ropa pija salpican edificios malcuidados al mas puro estilo de las zonas barriobajeras que tanto gusta mostrar a los editores de Callejeros.
Para no faltar a la costumbre, se hizo turismo futbolero. Vimos un Milán – Lazio, típico partido italiano donde el fútbol rácano triunfa y el jogo bonito brilla por su ausencia. El estadio, como todos los templos del futbol europeo, impresiona. Los tifosi ocupaban todo un fondo y le daban mucho color al estadio. El resto del estadio apenas estaba poblado y la gente era poco fogosa. Un contraste curioso, nada que ver con los estadios ingleses.

Venecia, en oposición a mucha gente con la que he conversado, a mí sí me gusto. Es una ciudad distinta y quizás eso sea lo que más valore. No hay carreteras ni calles, todo son canales en los que caminas por sus orillas y cruzas por sus puentes. Y la Plaza de San Marco es majestuosa. Como todo viaje de colegas, aparece esa graciosa lista de anécdotas que se recordaran en futuros actos como son los tranvías prediluvianos a los que invita tito Berlu, las bebidas emborradoras que juegan de delantero en el Sevilla, las chinas de vientre fácil que actualizan su twitter,o esos amores profundos que surgen en los medios de transporte públicos.

El 31 de marzo volví a Oxford y parecía que la tranquilidad llegaba a mi vida. ¡Cuan equivocado estaba! Tras aterrizar en el aeropuerto de Heathrow fui a hacia la estación de autobuses. Allí tenia que esperar para coger el bus que me traería directamente a Oxford. En algún momento de esa espera, mi cartera desapareció. Al principio pensé que la había perdido, ahora creo que fue sutilmente robada. En esa cartera tenía el DNI, las tarjetas de crédito, las tarjetas de seguridad de la universidad... todo. Tuve la suerte de que había comprado el billete de ida y vuelta asi que a Oxford pude llegar. Eso sí, llegué al centro de la ciudad a las 3 de la mañana estando mi casa a unos 45 min. caminando. Le tuve que decir a un simpático taxista que me llevara y que le pagaría cuando recogiera dinero en casa. Si es en España probablemente me hubiera invitado a bajarme del taxi. La verdad que fue un órdago porque desconocía si realmente en casa tenía dinero. Tenía lo justo para pagarle y dediqué el resto de la noche a cancelar las tarjetas. Me quedé sin tarjetas de crédito, sin dinero y tirado en mi residencia ya que esos días mis compañeros tenían vacaciones y aprovecharon para volver a casa.

Al día siguiente fui a la policía a poner la denuncia, a hacer nuevas tarjetas de la universidad y a hacer una cuenta en un banco de aquí para poder hacer una transferencia. Pero claro, Murphy tenía algo más que opinar: era Easter (Semana Santa). En fin, que tuve que esperar a que terminaran las vacaciones para poder hacer todo, lo que significó que estuve una semana sin apenas dinero, aislado y para terminar la faena, sin Internet por problemas en la red de la universidad. Una experiencia amazing. Por sacar algo positivo de todo esto (una vez que ya lo he solucionado): mi inglés ha mejorado lo suficiente como para arreglar estas situaciones correctamente.

Vamos terminando que este post se está haciendo muy largo. Abril comenzó dejando atrás el ajetreo de viajes y la experiencia de la lost wallet. Es el mes de mi cumpleaños, día que coincidió con la visita de mi primo Dave. Se celebró bien, tanto el sábado anterior como el mismo día trece de abril. La fiesta oficial será este próximo sábado. De todas esas celebraciones daré buena cuenta aquí. Pero esa, será otra historia.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Visita a Birmingham

Decía en el último post clausura de Febrero que próximamente visitaría España. Y es que marzo es un mes en el que se me acumulan diferentes desplazamientos. A la ya realizada visita a mi amada tierra, se unen un finde en Nancy y unas minivacaciones por Milán y alrededores. Siguiendo este ideal adjudicable a Willy Fog, el sábado pasado hice turismo nacional en Birgmingham y a esta visita dedico el post de hoy.

Birgmingham es, junto a Manchester, la segunda ciudad más importante de Inglaterra tras Londres. En el pasado fue de origen industrial, siendo considerada la fábrica del mundo durante la Revolución Industrial. Actualmente es una ciudad muy viva tanto de día (en parte gracia a sus múltiples centros comerciales) como de noche, siendo considerada la cuna del Heavy Metal.

Tras estos datos objetivos diré que Birmingham es una ciudad de tamaño medio bastante agradable para visitar. Lo más famoso es Bull Ring, un área de compras donde se aúnan mercadillo callejero, plaza de abastos y un eterno centro comercial. La zona está muy bien organizada con diferentes plazas donde se pueden ver diferentes estatuas como la del toro que da nombre al recinto, la del militar Nelson o una antiquísima iglesia. Es notable el diseño futurista que tiene el complejo por fuera.

Del resto de la ciudad destacaría la catedral de St. Philip y sin duda Victora Square, una plaza totalmente desconocida para mí y que me maravilló. Ahí se puede encontrar la Town Hall y la Council House, adornado por varias fuentes y estatuas. Además es el lugar donde artistas callejeros muestras sus dotes, especialmente llamativos los chicos que practicaban parkour. Visita totalmente recomendada.


Y por supuesto el fútbol. Esta ciudad tiene dos equipos en la Premier League, el Birmingham City y el Aston Villa. En esta ocasión me decanté por visitar St. Andrews Stadium ya que el partido me atraía más: el Birmingham City del sorprendentemente añorado ex-sportinguista Michel contra el Everton de la eterna promesa Arteta.

Mi feeling sobre el estadio, equipo y ambiente fue de menos a más. El estadio se encuentra a las afueras de la ciudad a una distancia razonable andando. Por el camino te vas encontrando a los seguidores locales en los casa auroras de turno y sí, reitero mi opinión sobre los ultras ingleses: acojonan. Tanta cerveza, tan gordos, tan calvos, tan… hooligans. El estadio desde fuera se ve muy pequeño, nada atractivo. Al entrar, confundiéndome con un hincha del Everton, me cachearon. Después me pidieron disculpas al ver que mi entrada era para la zona de los aficionados del Birmingham… en fin. Además me tocó sentarme en una esquina del campo donde ¡había un muro delante! y no se veía la otra portería. Increible. Por último veo las alineaciones y Michel era suplente.

A partir de ahí ya todo mejoró. Me gusta la megafonía en los campos ingleses, anima mucho antes de los partidos. Y que en el videomarcador pongan videos motivantes. Pude bajar a ras de césped, lo dejan abierto para hacer fotos unos minutos y antes del partido me cambié de asiento a una zona donde sí se veía el campo entero, qué cosas.

El partido estuvo muy entretenido. El Everton, de la mano de un magnifico Arteta, dominó el primer tiempo y se puso 0-2 en el primer tiempo. En la segunda parte el Birmingham, apelando al Jonhy´s spirit de aqui, remontó y consiguió un definitivo empate a dos. Michel estuvo calentando toda la segunda parte pero al final no tuvo su oportunidad. El ambiente en el campo es animado, os dejo un video con algunos momentos de la visita.

Lo disfruté mucho aunque Upton Park será muy difícil de superar.La vida sigue bien por aquí, ajetreada con el trabajo y entretenida con los viajes de Marzo. En Abril me esperan otro tipo de diversiones muy deseadas. Pero esa, será otra historia.

domingo, 28 de febrero de 2010

Sí, vine aquí para trabajar

Hacía tiempo que no actualizaba el blog y esa no es la actitud correcta. La verdad que últimamente he estado bastante líado y no saqué el tiempo necesario. Durante la semana, entre las clases de inglés y el trabajo en la universidad, apenas he tenido descanso. Sobre todo estos últimos días que tenía que terminar de escribir un report. Ya sabeis lo que me gusta dejar las cosas para última hora. Y bueno, por diferentes razones, pero los dos últimos fines de semana se me han complicado. El post de hoy es relacionado con mi trabajo, que al fin y al cabo, es la razón por la que he venido. Como se que no es algo muy atractivo, será bastante breve.

Trabajo colaborando con el Dr. Muhammad Younas, del Web Technology Research Group perteneciente a la Brookes Oxford University. Tiene su sede en School of Technology , Wheatley Campus. Brookes es una universidad moderna cuyo origen está en un instituto politécnico. Hace años decidió independizarse de la todo poderosa University of Oxford, aunque siguen estando muy relacionadas. Digamos que Brookes es una universidad normal, como las que conocemos en España, mientras que la de Oxford es otro concepto de academia. Dedicaré un futuro post a ello porque es muy curioso.

Aun así, se aprecian diferencias con nuestra Universidad de Oviedo. Una de las cosas que más me llamo la atención es que tiene su propia empresa de autobuses. Es gratis para los estudiantes y miembros de la universidad, y se encarga de unir los diferentes campus con las residencias de estudiantes. Otro dato llamativo es que es bastante clasicista, es decir, la gente está en un edificio según su categoría. Diferencian entre los estudiantes (undergraduate, postgraduate, PhD student) y también entre los profesores (lecturer, senior lecturer, professor).

Yo estoy en el edificio de PhD students, pero concretamente en un laboratorio para investigadores visitantes. El laboratorio está pensando para 4 personas, cada una con su espacio y escritorio independiente, pero en la práctica es para mí solo. Hay dos profesores visitantes de matemáticas que se supone que también pasan por allí, pero van un par de horas a la semana hacer tutorías nada más. Destacar que tenemos una sala común con nevera, microondas, sofás, diana y cosas así para hacer los descansos más amenos.

Sobre mi trabajo aquí pues básicamente sigo con mi tesis doctoral. Me reúno un par de veces por semana con mi jefe y hablamos sobre lo que estoy haciendo. Me ha dado algunas ideas muy interesantes, estamos ahora mismo fijando conceptos. Pero bien, no soy un becario que trabaja para él, sino que yo sigo con mi trabajo de España y él simplemente se limita a ayudarme. Asi que estoy muy agusto, ninguna obligación de horarios o trabajos extras, pero en cambio ayuda de un experto en mi tema.

Eso es todo por ahora. La verdad que tengo muchas cosas que contar sobre Londres, salir de fiesta con ingleses, curiosidades de Oxford… A ver si voy sacando tiempo. Pero esas, serán otras historias.

PD: La semana que viene voy por España, espero poder veros al menos a la mayoría!

miércoles, 10 de febrero de 2010

Aprendiendo la lengua de Shakespeare

El post de hoy continúa con las presentaciones sobre mi vida cotidiana por tierras británica, esta vez es turno para la academia de inglés.

Como ya supondréis cuando vine no era yo precisamente un gran hablador de la lengua de Shakespeare. Es cierto que lo hemos estudiado durante toda nuestra educación, que lo usamos a diario en el trabajo y que vivimos rodeado por el idioma anglosajón. Pero eso realmente no te hace hablar una lengua, doy fe de ello. La necesidad de aprender bien inglés fue una de las principales razones por las que escogí este destino, asi que una de las primeras obligaciones que adquirí era ir a clases de inglés.

Recomendado por los gestores de la residencia donde vivo, me apunté a la academia Kings Oxford situada a menos de 5 minutos caminando. La academia está orientada sobre todo a alumnos extranjeros que vienen a Reino Unido para hacer un master y les exigen un nivel alto de inglés para entrar.

La referencia para puntar tu nivel de inglés que se usa aquí es el IELTS y dependiendo de donde quieras entrar te piden entre un 5.5 y un 6.5. Una equivalencia para niveles más conocidos en España podría ser la siguiente (Cambridge Marco Europeo IELTS) :

Key (KET) A2 3.0

Preliminary (PET) B1 4.0

First (FCE) B2 5.5

Advanced (CAE) C1 6.5

Proficiency (CPE) C2 7.5

La academia tiene su propio marco de referencia de niveles pero muy similar a los anteriores. Diferencia ocho niveles, siendo el octavo el máximo. Al entrar el primer día te hacen un examen para saber en qué nivel colocarte. El examen costaba de unas 40 preguntas de test sobre vocabulario y gramática, unas 20 preguntas donde tenías que rellenar la palabra que faltaba, una redacción de 100 palabras y una entrevista personal. Vamos, que te tienen entretenido media mañana. Comencé en la academia la semana pasada, lo que significa que ya llevaba 15 días viviendo aquí. Eso me ayudó bastante sobre todo para la entrevista, es increíble lo que mejora mágicamente la comprensión en pocos días. Al final me destinaron al nivel 6 lo cual fue una grata sorpresa, mi nivel no da tanto asco como me esperaba.

Las clases son de 15 personas máximo, en la mía somos 9. Son todo gente que necesita un 6.5 para acceder a un máster, asi que estaríamos en un nivel entre FCE y CAE. Tengo de compañeros a dos turcos, una japonesa, una china, tres coreanas y una polaca. Muy simpaticos todos, me suelo juntar con los turcos en clase (les encanta el fútbol) y con la polaca en los descansos.

El horario es de 9:15 a 12:45, con un descanso de media hora en el medio. Se divide en dos sesiones cada una impartida por un profesor distinto. Se supone que en la primera sesión se incide más en gramática y vocabulario, mientras que en la segunda se profundiza en speaking y listening. Pero en realidad son muy parecidas, no es a lo que estamos acostumbrados del instituto. La verdad que se hacen muy entretenidas, todo las actividades son hablando en un tono muy distendido tanto con el profesor como con el resto de alumnos. Son clases amenas, no se hacen para nada pesadas lo que facilita que no desconectes. Vemos fragmentos de películas, leemos relatos cortos, escribimos, hacemos presentaciones… Todo ello siempre acompañado por una charla sobre el tema concreto que estamos tratando (cine, deportes, estudios …) y una breve explicación teórica de lo que estamos practicando (adverbios, pharsal verbs …).Nada que ver con las tediosas clases de teoría del instituto aderezadas con un sin fin de ejercicios aburridos y repetitivos para hacer por tu cuenta.

En principio iré a estas clases durante el mes de febrero, pero seguramente vuelva más adelante. Dicen que se tarda unas 6 semanas en subir de nivel, asi que espero que la próxima vez que me apunte pueda alcanzar el nivel 7. Posiblemente en abril o mayo vuelva otras 4 semanas. Quiero dejar marzo para repasar lo estudiado, viajar y descansar. Que solo terminar las clases de inglés tengo que ir corriendo a la universidad a trabajar, que supuestamente es para lo que he venido aquí. Pero eso será otra historia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Upton Park

En la última entrada decía que había sido un fin de semana intenso. El sábado me esperaba una visita turística por Londres, seguramente al monumento que más me atraiga de esa ciudad. Lamentablemente no soy un entendido en arte, lo que provoca que no sepa apreciar el placer de visitar museos. Esto hace que cuando hago turismo en una ciudad mi enteres se centre en tres pilares: lo muy famoso, lo que ha salido en alguna película, y lo relacionado con el fútbol. Y para esta primera visita escogí una atracción altamente relacionado con los dos últimos intereses: Upton Park.



Quizás algunos (razonablemente) no sepáis de qué hablo, lo explicaré brevemente. Corrían los últimos días de 2008, días fríos y complicados sentimentalmente para mi. Era domingo cuando Fer, Luisito y yo decidimos alquilar una película para pasar la tarde. La elección de aquel DVD abrió las puertas de una nueva ilusión: Green Street Hooligans. La película (que recomiendo a todo el mundo) narra la historia de un universitario que llega a Londres sin saber nada de futbol y poco a poco se va enamorando de un equipo, el West Ham United. Si por algo destaca este equipo es por su afición, muy apasionada y a veces violenta. Es un equipo que lucha por no descender de la Premier League y que tuvo una época dorada en la que luchó con los grandes. Supongo que las similitudes que encontré con mi querido Real Sporting de Gijón hicieron que simpatizara y siguiera a este equipo desde entonces. Y no nos engañemos, es una de esas películas que exalta.

No quiero eternizarme contando el cúmulo de emociones que sentí durante todo el día, los que visteis la película me entenderéis: coger la District Line, bajarme en Upton Park, caminar por la Green Street… y sobre todo el estadio. He vivido muchos momentos excitantes en directo: animar al Molinón en el ascenso dejándose el alma, al Frente Atlético rugir en el Calderón o una final de Copa del Rey, la Mareona en Riazor, a los Boixos en el Camp Nou, a Ultra Sur en el Bernabeu … Pero nada comparable a lo vivido en Upton Park. Segundos antes de comenzar el partido, cuando los jugadores locales van a salir al campo, ponen por megafonía la mítica canción I´m forever blowing bubbles y todo el estadio se pone en pie a cantarla. El éxtasis llega en la parte de Fortune´s always hidden, quitan la canción y el estadio ruge. Impresionante, no hay palabras para describirlo.

Sobre los ultras comentar que sí, cuando los ves en el metro o te los cruzas por la calle son como en la película, tienen una pinta de asesinos violentos bastante considerable. Después en el estadio no tienen una zona fija, están distribuidos por las gradas aunque hay un par de zonas donde se concentran.

Para intentar ilustrar lo contado, y como novedad del blog, os pongo un video que hice con algunas fotos y el momento de la canción.

El día fue largo y duro, muchos medios de transporte, zonas que no conocía, resaca y cansancio. En fin, pero valió la pena el fin de semana. Después comenzaría la semana donde me estrenaba en la academia de inglés. Pero esa será otra historia.

martes, 2 de febrero de 2010

English party

Antes de seguir escribiendo posts de presentación sobre mi vida cotidiana aquí, tengo que hacer una parada para comentar algunas novedades. La verdad que este fin de semana que ha pasado ha sido más activo de lo que me esperaba. Hay varias cosas que reseñar, pero en este post me centraré en el viernes.

El viernes llegué a la residencia por la tarde, con la intención de preparar lo que iba a ser un sábado de turismo por Londres. Ya sabéis, mirar de dónde sale el autobús, a qué hora es el de vuelta, qué cosas visitar… lo típico. Pero en el pasillo me encontré a Ian (el del West Ham) y a Ollie (el que está aprendiendo español) y me dijeron que si tenía algún plan para el finde. Obviamente aquella pregunta formal tenía, al igual que mi respuesta de que no tenía nada planeado para hacer, trampa,. Todo ello encubría una invitación para lo que sería mi primera juega inglesa.

Me dijeron que el plan era beber aquí en la residencia algo y que luego bajarían para el centro. Como en días anteriores les había comentado que en España bebemos el vino mezclado con coca-cola, algo que les llamó exageradamente la atención, pues fui al supermercado para que probaran esa gran novedad llamada calimocho. Aviso a navegantes, aquí beber calimocho no es barato ya que el vino más cutre cuesta alrededor de 3 libras.

Cuando me avisaron de que comenzaba la fiesta subimos al piso de arriba y la verdad que me impresionó bastante. Pensé que íbamos a ser 4-5 bebiendo ahí tranquilamente como les he visto hacer a los ingleses en los pubs, pero no, aquello era Sodoma y Gomorra. Arriba estaban nuestras vecinas vestidas con unas faldas de una longitud máxima de 10 cm, borrachas como perras y subidas bailando encima de la mesa. Al lado, como si no pasara nada, un par de chicos con una menopea considerable. En fin, que fue fácil integrarse.

El calimocho triunfó, a todo el mundo le gustó y mira que lo bebimos caliente. La gente se fue emborrachando (alguno vomitando, otros cayéndose, otros tirándose la bebida por encima …) y yo con ellos a la vez que me sociabilizaba bastante. La verdad que mis niños ingleses se portaron muy bien, no me dejaron solo en ningún momento y me fueron presentando a todo el mundo. En esa fiesta conocí a una chica bastante curiosa; el resto de la noche no hizo más que comentarme que le encantaban los hombres españoles porque éramos muy calientes. Yo, en mi afán de sociabilizarme, pues le seguía la corriente. Menuda chapa me dio la condenada, desde la fiesta hasta que bajamos al centro de Oxford en bus no me soltó. Era curioso porque me hablaba muy rápido por lo que no le entendía la mitad. Yo se lo decía pero a ella eso le debía parecer muy gracioso porque me daba muchos gestos de cariño. Menos mal que al llegar al primer bar Ean se dio cuenta de la que me estaba cayendo y vino en mi salvación.

Estuvimos en varios pubs que extrictamente cierran a las 12:00. Después quedan abierto las discotecas que aquí se llaman clubs. Es gracioso porque claro, a un inculto sobre el idioma de Shakespeare como yo le dicen que vamos de fiesta a un club, y pienso que vamos a un sitio en el cual hay señoritas de esas que me dan bastante asco. Pero no, después de los pubs están los clubs que abren hasta las 4:00.

La discoteca era muy interesante, destacaré varias cosas. Primero que aquí no se beben copas, solo paints y shots. Segundo debieron de perder el ritmo de baile en las Guerras de los Castores. Y tercero que aunque en la calle esté nevando y haga -6 grados, las niñas van semidesnudas. No seré yo quien ponga reparos a éste último punto.

Los niños ingleses se dedican a lo mismo que los españoles: emborracharse y pastelear en buscas de niñas. Mi inglés es bastante justo como para entablar una conversación con una nativa borracha teniendo un altavoz de discoteca pegado a la oreja asi que mi presencia fue testimonial en la segunda actividad. De todas maneras una de las posibles presas dijo que mi acento español era muy sexy, lo que provocó que mis niños ingleses el resto de la noche quisieran aprender español. Y lo intentaban, vaya que si lo intentaban. Aprendieron “arriba abajo al centro pa´dentro”, “Real Sporting de Gijón”, “puta Oviedo”, “cachonda”, y cosas semejantes. El resultado fue el clásico, a las 4 se comieron un bocadillo, se fueron para la cama borrachos y sin ninguna niña. Eso no cambia vayas a donde vayas …

En fin, una noche muy entretenida y novedosa que hizo que me acostara a las 4:30 bastante borracho cuando a las 8:00 me esperaba el odioso despertador. La resaca y el cansancio fueron mis compañeros en la excitante aventura del sábado. Pero esa será otra historia…

jueves, 28 de enero de 2010

Mi nuevo hogar

Como decía Lope de Vega , en su casa, hasta los pobres son reyes. Asi que en este post os presentaré mi austero castillo anclado en la profunda Inglaterra.


El lugar en el que vivo es una residencia de estudiantes llamada Crescent Hall. Está situada en una zona residencial llamada Cowley, perfectamente conectada por bus con cualquier punto importante de Oxford en unos 15 minutos. Tengo la parada a la puerta de la residencia, aunque el tema de los autobuses por aquí tiene su propia historia a la que dedicaré otro post. Andando se puede ir al centro comercial más grande de la ciudad así como a varios bares.


La residencia está divida en siete edificios totalmente independientes. De hecho lo único que tienen en común los edificios es la oficina de recepción, las lavanderías, un patio interior donde están las pistas deportivas y poca cosa más. A su vez cada edificio está dividió en dos plantas de seis habitaciones cada una. Con los habitantes de esas habitaciones se comparte la cocina y dos baños.


La habitación es individual y tiene lo típico que un estudiante puede necesitar: cama, escritorio, armario, estantería y tablones donde poner fotos y otros objetos colgables. Lo único llamativo es que tiene un lavabo propio. Como podeis apreciar la estoy decorando para sentirme como en casa.


Mis flatmates son majos la verdad, he tenido suerte. Tengo a tres chicos ingleses de 21 años que están estudiando un post graduate, lo que sería algo así como el 2º ciclo en España. Los tres muy futboleros, por cierto, uno seguidor del West Ham. Después tengo un compañero de Malasia con el que he coincidido pocas veces, pero siempre que sucede charlamos y parece simpático. Y por último una china que vive en su mundo.


Poco a poco me voy relacionado con ellos, especialmente con el inglés del West Ham y con otro inglés que está aprendiendo español. El lunes me invitaron a ir con ellos a un pub a ver futbol. Fue gracioso porque yo entendí que íbamos a ver el partido del Chealse pero resultó ser el Charlton, equipo de la Coca-Cola League One. Qué grandes jugadores y mejores personas. En fin, todo sea por sociabilizarse.
Hoy me han contado que iban a ver otro, pero no me daba tiempo. De todas maneras me han invitado a una fiesta universitaria el día de la Superwol, ahí supongo que será mi estreno en la juerga inglesa. Pero esa será otra historia.

domingo, 24 de enero de 2010

Inauguración

Es difícil comenzar a escribir cuando no se sabe quién es el lector ni tampoco se tiene muy claro lo que se quiere decir. Quizás el lector sea un futuro yo y el motivo, escribir un cuaderno de bitácora que me sirva para no perder en mi memoria detalles de esta bonita aventura. Pero espero que no, que también haya otros receptores de mis escritos que desean saber cómo me va la vida durante estos seis meses por tierras británicas. Para ellos comienzo este blog de un asturiano en Oxford.

Y sí, esos lectores sois vosotros. Los que estuvisteis en mi despedida y algunos más que no pudieron asistir y que se les echó de menos. A todos vosotros ¡gracias!, fue un día muy especial para mí. Hay mil simpáticas anécdotas que recordar (Fer no olvido mi promesa de devolver a España el peñón de Gibraltar, Ruso te dije que me inmolaba como despedida, Castro y Helen …) pero eso como siempre, se comentará en las siguientes juergas. En fin, que os echo y echaré mucho de menos en mi estancia aquí pero cuidado, que no os habéis desecho de mí, os haré una visita no tardando mucho. No hace falta que os diga que estáis todos invitados a venir aquí, mi habitación es vuestra habitación. Espero vuestras visitas, prometo ser un buen anfitrión.

Bueno para terminar este primer post deciros que estoy bien, el viaje fue todo según lo planeado, ya estoy establecido en la residencia de estudiantes y hoy tuve mi primer contacto con mi trabajo aquí. En próximos post os iré comentando cómo es mi habitación y la residencia, mis primeras impresiones de Oxford, la universidad y el trabajo, anécdotas… e intentaré ilustrarlo con alguna imagen que ya se sabe que vale más que mil palabras. Prometo actualizar el blog cada poco, será una manera de sentirme cerca de vosotros.

Un saludo desde Oxford, Reino Unido.