domingo, 28 de febrero de 2010

Sí, vine aquí para trabajar

Hacía tiempo que no actualizaba el blog y esa no es la actitud correcta. La verdad que últimamente he estado bastante líado y no saqué el tiempo necesario. Durante la semana, entre las clases de inglés y el trabajo en la universidad, apenas he tenido descanso. Sobre todo estos últimos días que tenía que terminar de escribir un report. Ya sabeis lo que me gusta dejar las cosas para última hora. Y bueno, por diferentes razones, pero los dos últimos fines de semana se me han complicado. El post de hoy es relacionado con mi trabajo, que al fin y al cabo, es la razón por la que he venido. Como se que no es algo muy atractivo, será bastante breve.

Trabajo colaborando con el Dr. Muhammad Younas, del Web Technology Research Group perteneciente a la Brookes Oxford University. Tiene su sede en School of Technology , Wheatley Campus. Brookes es una universidad moderna cuyo origen está en un instituto politécnico. Hace años decidió independizarse de la todo poderosa University of Oxford, aunque siguen estando muy relacionadas. Digamos que Brookes es una universidad normal, como las que conocemos en España, mientras que la de Oxford es otro concepto de academia. Dedicaré un futuro post a ello porque es muy curioso.

Aun así, se aprecian diferencias con nuestra Universidad de Oviedo. Una de las cosas que más me llamo la atención es que tiene su propia empresa de autobuses. Es gratis para los estudiantes y miembros de la universidad, y se encarga de unir los diferentes campus con las residencias de estudiantes. Otro dato llamativo es que es bastante clasicista, es decir, la gente está en un edificio según su categoría. Diferencian entre los estudiantes (undergraduate, postgraduate, PhD student) y también entre los profesores (lecturer, senior lecturer, professor).

Yo estoy en el edificio de PhD students, pero concretamente en un laboratorio para investigadores visitantes. El laboratorio está pensando para 4 personas, cada una con su espacio y escritorio independiente, pero en la práctica es para mí solo. Hay dos profesores visitantes de matemáticas que se supone que también pasan por allí, pero van un par de horas a la semana hacer tutorías nada más. Destacar que tenemos una sala común con nevera, microondas, sofás, diana y cosas así para hacer los descansos más amenos.

Sobre mi trabajo aquí pues básicamente sigo con mi tesis doctoral. Me reúno un par de veces por semana con mi jefe y hablamos sobre lo que estoy haciendo. Me ha dado algunas ideas muy interesantes, estamos ahora mismo fijando conceptos. Pero bien, no soy un becario que trabaja para él, sino que yo sigo con mi trabajo de España y él simplemente se limita a ayudarme. Asi que estoy muy agusto, ninguna obligación de horarios o trabajos extras, pero en cambio ayuda de un experto en mi tema.

Eso es todo por ahora. La verdad que tengo muchas cosas que contar sobre Londres, salir de fiesta con ingleses, curiosidades de Oxford… A ver si voy sacando tiempo. Pero esas, serán otras historias.

PD: La semana que viene voy por España, espero poder veros al menos a la mayoría!

miércoles, 10 de febrero de 2010

Aprendiendo la lengua de Shakespeare

El post de hoy continúa con las presentaciones sobre mi vida cotidiana por tierras británica, esta vez es turno para la academia de inglés.

Como ya supondréis cuando vine no era yo precisamente un gran hablador de la lengua de Shakespeare. Es cierto que lo hemos estudiado durante toda nuestra educación, que lo usamos a diario en el trabajo y que vivimos rodeado por el idioma anglosajón. Pero eso realmente no te hace hablar una lengua, doy fe de ello. La necesidad de aprender bien inglés fue una de las principales razones por las que escogí este destino, asi que una de las primeras obligaciones que adquirí era ir a clases de inglés.

Recomendado por los gestores de la residencia donde vivo, me apunté a la academia Kings Oxford situada a menos de 5 minutos caminando. La academia está orientada sobre todo a alumnos extranjeros que vienen a Reino Unido para hacer un master y les exigen un nivel alto de inglés para entrar.

La referencia para puntar tu nivel de inglés que se usa aquí es el IELTS y dependiendo de donde quieras entrar te piden entre un 5.5 y un 6.5. Una equivalencia para niveles más conocidos en España podría ser la siguiente (Cambridge Marco Europeo IELTS) :

Key (KET) A2 3.0

Preliminary (PET) B1 4.0

First (FCE) B2 5.5

Advanced (CAE) C1 6.5

Proficiency (CPE) C2 7.5

La academia tiene su propio marco de referencia de niveles pero muy similar a los anteriores. Diferencia ocho niveles, siendo el octavo el máximo. Al entrar el primer día te hacen un examen para saber en qué nivel colocarte. El examen costaba de unas 40 preguntas de test sobre vocabulario y gramática, unas 20 preguntas donde tenías que rellenar la palabra que faltaba, una redacción de 100 palabras y una entrevista personal. Vamos, que te tienen entretenido media mañana. Comencé en la academia la semana pasada, lo que significa que ya llevaba 15 días viviendo aquí. Eso me ayudó bastante sobre todo para la entrevista, es increíble lo que mejora mágicamente la comprensión en pocos días. Al final me destinaron al nivel 6 lo cual fue una grata sorpresa, mi nivel no da tanto asco como me esperaba.

Las clases son de 15 personas máximo, en la mía somos 9. Son todo gente que necesita un 6.5 para acceder a un máster, asi que estaríamos en un nivel entre FCE y CAE. Tengo de compañeros a dos turcos, una japonesa, una china, tres coreanas y una polaca. Muy simpaticos todos, me suelo juntar con los turcos en clase (les encanta el fútbol) y con la polaca en los descansos.

El horario es de 9:15 a 12:45, con un descanso de media hora en el medio. Se divide en dos sesiones cada una impartida por un profesor distinto. Se supone que en la primera sesión se incide más en gramática y vocabulario, mientras que en la segunda se profundiza en speaking y listening. Pero en realidad son muy parecidas, no es a lo que estamos acostumbrados del instituto. La verdad que se hacen muy entretenidas, todo las actividades son hablando en un tono muy distendido tanto con el profesor como con el resto de alumnos. Son clases amenas, no se hacen para nada pesadas lo que facilita que no desconectes. Vemos fragmentos de películas, leemos relatos cortos, escribimos, hacemos presentaciones… Todo ello siempre acompañado por una charla sobre el tema concreto que estamos tratando (cine, deportes, estudios …) y una breve explicación teórica de lo que estamos practicando (adverbios, pharsal verbs …).Nada que ver con las tediosas clases de teoría del instituto aderezadas con un sin fin de ejercicios aburridos y repetitivos para hacer por tu cuenta.

En principio iré a estas clases durante el mes de febrero, pero seguramente vuelva más adelante. Dicen que se tarda unas 6 semanas en subir de nivel, asi que espero que la próxima vez que me apunte pueda alcanzar el nivel 7. Posiblemente en abril o mayo vuelva otras 4 semanas. Quiero dejar marzo para repasar lo estudiado, viajar y descansar. Que solo terminar las clases de inglés tengo que ir corriendo a la universidad a trabajar, que supuestamente es para lo que he venido aquí. Pero eso será otra historia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Upton Park

En la última entrada decía que había sido un fin de semana intenso. El sábado me esperaba una visita turística por Londres, seguramente al monumento que más me atraiga de esa ciudad. Lamentablemente no soy un entendido en arte, lo que provoca que no sepa apreciar el placer de visitar museos. Esto hace que cuando hago turismo en una ciudad mi enteres se centre en tres pilares: lo muy famoso, lo que ha salido en alguna película, y lo relacionado con el fútbol. Y para esta primera visita escogí una atracción altamente relacionado con los dos últimos intereses: Upton Park.



Quizás algunos (razonablemente) no sepáis de qué hablo, lo explicaré brevemente. Corrían los últimos días de 2008, días fríos y complicados sentimentalmente para mi. Era domingo cuando Fer, Luisito y yo decidimos alquilar una película para pasar la tarde. La elección de aquel DVD abrió las puertas de una nueva ilusión: Green Street Hooligans. La película (que recomiendo a todo el mundo) narra la historia de un universitario que llega a Londres sin saber nada de futbol y poco a poco se va enamorando de un equipo, el West Ham United. Si por algo destaca este equipo es por su afición, muy apasionada y a veces violenta. Es un equipo que lucha por no descender de la Premier League y que tuvo una época dorada en la que luchó con los grandes. Supongo que las similitudes que encontré con mi querido Real Sporting de Gijón hicieron que simpatizara y siguiera a este equipo desde entonces. Y no nos engañemos, es una de esas películas que exalta.

No quiero eternizarme contando el cúmulo de emociones que sentí durante todo el día, los que visteis la película me entenderéis: coger la District Line, bajarme en Upton Park, caminar por la Green Street… y sobre todo el estadio. He vivido muchos momentos excitantes en directo: animar al Molinón en el ascenso dejándose el alma, al Frente Atlético rugir en el Calderón o una final de Copa del Rey, la Mareona en Riazor, a los Boixos en el Camp Nou, a Ultra Sur en el Bernabeu … Pero nada comparable a lo vivido en Upton Park. Segundos antes de comenzar el partido, cuando los jugadores locales van a salir al campo, ponen por megafonía la mítica canción I´m forever blowing bubbles y todo el estadio se pone en pie a cantarla. El éxtasis llega en la parte de Fortune´s always hidden, quitan la canción y el estadio ruge. Impresionante, no hay palabras para describirlo.

Sobre los ultras comentar que sí, cuando los ves en el metro o te los cruzas por la calle son como en la película, tienen una pinta de asesinos violentos bastante considerable. Después en el estadio no tienen una zona fija, están distribuidos por las gradas aunque hay un par de zonas donde se concentran.

Para intentar ilustrar lo contado, y como novedad del blog, os pongo un video que hice con algunas fotos y el momento de la canción.

El día fue largo y duro, muchos medios de transporte, zonas que no conocía, resaca y cansancio. En fin, pero valió la pena el fin de semana. Después comenzaría la semana donde me estrenaba en la academia de inglés. Pero esa será otra historia.

martes, 2 de febrero de 2010

English party

Antes de seguir escribiendo posts de presentación sobre mi vida cotidiana aquí, tengo que hacer una parada para comentar algunas novedades. La verdad que este fin de semana que ha pasado ha sido más activo de lo que me esperaba. Hay varias cosas que reseñar, pero en este post me centraré en el viernes.

El viernes llegué a la residencia por la tarde, con la intención de preparar lo que iba a ser un sábado de turismo por Londres. Ya sabéis, mirar de dónde sale el autobús, a qué hora es el de vuelta, qué cosas visitar… lo típico. Pero en el pasillo me encontré a Ian (el del West Ham) y a Ollie (el que está aprendiendo español) y me dijeron que si tenía algún plan para el finde. Obviamente aquella pregunta formal tenía, al igual que mi respuesta de que no tenía nada planeado para hacer, trampa,. Todo ello encubría una invitación para lo que sería mi primera juega inglesa.

Me dijeron que el plan era beber aquí en la residencia algo y que luego bajarían para el centro. Como en días anteriores les había comentado que en España bebemos el vino mezclado con coca-cola, algo que les llamó exageradamente la atención, pues fui al supermercado para que probaran esa gran novedad llamada calimocho. Aviso a navegantes, aquí beber calimocho no es barato ya que el vino más cutre cuesta alrededor de 3 libras.

Cuando me avisaron de que comenzaba la fiesta subimos al piso de arriba y la verdad que me impresionó bastante. Pensé que íbamos a ser 4-5 bebiendo ahí tranquilamente como les he visto hacer a los ingleses en los pubs, pero no, aquello era Sodoma y Gomorra. Arriba estaban nuestras vecinas vestidas con unas faldas de una longitud máxima de 10 cm, borrachas como perras y subidas bailando encima de la mesa. Al lado, como si no pasara nada, un par de chicos con una menopea considerable. En fin, que fue fácil integrarse.

El calimocho triunfó, a todo el mundo le gustó y mira que lo bebimos caliente. La gente se fue emborrachando (alguno vomitando, otros cayéndose, otros tirándose la bebida por encima …) y yo con ellos a la vez que me sociabilizaba bastante. La verdad que mis niños ingleses se portaron muy bien, no me dejaron solo en ningún momento y me fueron presentando a todo el mundo. En esa fiesta conocí a una chica bastante curiosa; el resto de la noche no hizo más que comentarme que le encantaban los hombres españoles porque éramos muy calientes. Yo, en mi afán de sociabilizarme, pues le seguía la corriente. Menuda chapa me dio la condenada, desde la fiesta hasta que bajamos al centro de Oxford en bus no me soltó. Era curioso porque me hablaba muy rápido por lo que no le entendía la mitad. Yo se lo decía pero a ella eso le debía parecer muy gracioso porque me daba muchos gestos de cariño. Menos mal que al llegar al primer bar Ean se dio cuenta de la que me estaba cayendo y vino en mi salvación.

Estuvimos en varios pubs que extrictamente cierran a las 12:00. Después quedan abierto las discotecas que aquí se llaman clubs. Es gracioso porque claro, a un inculto sobre el idioma de Shakespeare como yo le dicen que vamos de fiesta a un club, y pienso que vamos a un sitio en el cual hay señoritas de esas que me dan bastante asco. Pero no, después de los pubs están los clubs que abren hasta las 4:00.

La discoteca era muy interesante, destacaré varias cosas. Primero que aquí no se beben copas, solo paints y shots. Segundo debieron de perder el ritmo de baile en las Guerras de los Castores. Y tercero que aunque en la calle esté nevando y haga -6 grados, las niñas van semidesnudas. No seré yo quien ponga reparos a éste último punto.

Los niños ingleses se dedican a lo mismo que los españoles: emborracharse y pastelear en buscas de niñas. Mi inglés es bastante justo como para entablar una conversación con una nativa borracha teniendo un altavoz de discoteca pegado a la oreja asi que mi presencia fue testimonial en la segunda actividad. De todas maneras una de las posibles presas dijo que mi acento español era muy sexy, lo que provocó que mis niños ingleses el resto de la noche quisieran aprender español. Y lo intentaban, vaya que si lo intentaban. Aprendieron “arriba abajo al centro pa´dentro”, “Real Sporting de Gijón”, “puta Oviedo”, “cachonda”, y cosas semejantes. El resultado fue el clásico, a las 4 se comieron un bocadillo, se fueron para la cama borrachos y sin ninguna niña. Eso no cambia vayas a donde vayas …

En fin, una noche muy entretenida y novedosa que hizo que me acostara a las 4:30 bastante borracho cuando a las 8:00 me esperaba el odioso despertador. La resaca y el cansancio fueron mis compañeros en la excitante aventura del sábado. Pero esa será otra historia…