jueves, 15 de abril de 2010

Ajetreado mes de marzo

Hace casi un mes que no actualizo el blog y pido disculpas por ello. Comentaba en el ya lejano último post que marzo era un mes movidito y así fue. Intentaré resumir ese ajetreo en este nuevo escrito y con ello actualizar mis aventuras. Empecemos.

En la primera semana de marzo viajé a esa adorable tierra donde la tranquilidad del mar se funde con la bella abruptuosidad de las verdes montañas, donde la cultura de un pueblo histórico abraza a nuevos hermanos; volví a casa, a mi tierra, a ese último y recóndito paraíso terrenal llamado Asturias. Pasé cinco días donde aproveché para reunirme con mis compañeros de trabajo de la universidad, tomar unas sidras con algunos de vosotros y sobre todo pasar tiempo con mi familia. Me habría gustado salir más de fiesta y poder haber estado más tiempo con los amigos pero me toco ayudar a la familia en la Feria del Stock. De todas maneras hubo tiempo para un absurdo a la par que clásico día de ebriedad con Fer y una borrachera nocturna con Poti. A muchos otros les vería en próximos días en Italia. Pero no adelantemos acontecimientos.

A la vuelta de España me esperó una semana dura de trabajo acumulado. Pero lo malo terminaría pronto ya que a mediados de mes tocaba pasar un fin de semana en Nancy, in order to visit my only one que dírian por aquí. Comentar que cogí el Eurostar, ese tren que une Londres y París en poco más dedos horas pasando por un túnel bajo el mar. La verdad que es más cómodo que el avión y el precio semejante. Recomendado.

Nancy es una ciudad del norte de Francia bastante agradable. Tiene un casco antiguo atractivo y no tiene el agobio de una gran ciudad. Durante esos días me notificaron que mi artículo había sido aceptado para ser presentado en un congreso internacional a celebrarse en Zhangjiaji, China. Me hizo (y hace) mucha ilusión ese viaje a China en Julio. Sobre este tema ya escribiré detenidamente en otra ocasión. Volviendo a mi visita al país de Molière, decir que me habría gustado estar más días para visitar otros escondites de la Francia profunda. Aun así fue un viaje bonito, ya sabéis …

Volví a Oxford en la madrugada del domingo al lunes, y a las 9 ante meridiem comenzaba un congreso sobre software testing (a eso me dedico) al que tenía que acudir. En fin, parece que los dobletes nunca me abandonarán. El congreso duró toda la semana y aunque intelectualmente no fue una maravilla, la experiencia como siempre en estos casos sí. Hice contactos con otros investigadores de mi tema, nos alimentaron bien... esas cosas. Destacar la cena de gala que fue en uno de los colleges más importante de la Universidad de Oxford. La verdad que cenar en esos salones llenos de historia impresiona. Algún día escribiré un post sobre el college que inspiró (y en donde fue rodado) el colegio de Harry Potter, una pasada. Sobre la comida, me quedo con el pastel de caviar, exquisito.

Justo el viernes que terminó el congreso cogí un avión para irme a Milán. Allí me iba a juntar con mis amiguitos españoles para pasar nuestras vacaciones de Semana Santa. Estuvimos cinco días donde visitamos Milán y Venecia. Sobre Milán decir que, quitando la Catedral (una maravilla, muy recomendada) el resto es desechable. Muchas tiendas de ropa pija salpican edificios malcuidados al mas puro estilo de las zonas barriobajeras que tanto gusta mostrar a los editores de Callejeros.
Para no faltar a la costumbre, se hizo turismo futbolero. Vimos un Milán – Lazio, típico partido italiano donde el fútbol rácano triunfa y el jogo bonito brilla por su ausencia. El estadio, como todos los templos del futbol europeo, impresiona. Los tifosi ocupaban todo un fondo y le daban mucho color al estadio. El resto del estadio apenas estaba poblado y la gente era poco fogosa. Un contraste curioso, nada que ver con los estadios ingleses.

Venecia, en oposición a mucha gente con la que he conversado, a mí sí me gusto. Es una ciudad distinta y quizás eso sea lo que más valore. No hay carreteras ni calles, todo son canales en los que caminas por sus orillas y cruzas por sus puentes. Y la Plaza de San Marco es majestuosa. Como todo viaje de colegas, aparece esa graciosa lista de anécdotas que se recordaran en futuros actos como son los tranvías prediluvianos a los que invita tito Berlu, las bebidas emborradoras que juegan de delantero en el Sevilla, las chinas de vientre fácil que actualizan su twitter,o esos amores profundos que surgen en los medios de transporte públicos.

El 31 de marzo volví a Oxford y parecía que la tranquilidad llegaba a mi vida. ¡Cuan equivocado estaba! Tras aterrizar en el aeropuerto de Heathrow fui a hacia la estación de autobuses. Allí tenia que esperar para coger el bus que me traería directamente a Oxford. En algún momento de esa espera, mi cartera desapareció. Al principio pensé que la había perdido, ahora creo que fue sutilmente robada. En esa cartera tenía el DNI, las tarjetas de crédito, las tarjetas de seguridad de la universidad... todo. Tuve la suerte de que había comprado el billete de ida y vuelta asi que a Oxford pude llegar. Eso sí, llegué al centro de la ciudad a las 3 de la mañana estando mi casa a unos 45 min. caminando. Le tuve que decir a un simpático taxista que me llevara y que le pagaría cuando recogiera dinero en casa. Si es en España probablemente me hubiera invitado a bajarme del taxi. La verdad que fue un órdago porque desconocía si realmente en casa tenía dinero. Tenía lo justo para pagarle y dediqué el resto de la noche a cancelar las tarjetas. Me quedé sin tarjetas de crédito, sin dinero y tirado en mi residencia ya que esos días mis compañeros tenían vacaciones y aprovecharon para volver a casa.

Al día siguiente fui a la policía a poner la denuncia, a hacer nuevas tarjetas de la universidad y a hacer una cuenta en un banco de aquí para poder hacer una transferencia. Pero claro, Murphy tenía algo más que opinar: era Easter (Semana Santa). En fin, que tuve que esperar a que terminaran las vacaciones para poder hacer todo, lo que significó que estuve una semana sin apenas dinero, aislado y para terminar la faena, sin Internet por problemas en la red de la universidad. Una experiencia amazing. Por sacar algo positivo de todo esto (una vez que ya lo he solucionado): mi inglés ha mejorado lo suficiente como para arreglar estas situaciones correctamente.

Vamos terminando que este post se está haciendo muy largo. Abril comenzó dejando atrás el ajetreo de viajes y la experiencia de la lost wallet. Es el mes de mi cumpleaños, día que coincidió con la visita de mi primo Dave. Se celebró bien, tanto el sábado anterior como el mismo día trece de abril. La fiesta oficial será este próximo sábado. De todas esas celebraciones daré buena cuenta aquí. Pero esa, será otra historia.

1 comentario:

  1. Me ha encantado el video Rubén, me he emocionado y to...que pasada de campo,un poco vacio no? pero impresionante ;-D
    un besin
    Elena

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