Concluía el post anterior diciendo que Abril era el mes de mi cumpleaños y que dedicaría un escrito a esas celebraciones. Empecemos pues.
Mi cumpleaños fue el martes 13 de Abril haciendo mi primo coincidir su visita a tierras anglosajonas para estar presente en dicha efeméride. Estuvo de viernes a miércoles, asi que la primera celebración tuvo lugar ese sábado 10 de Abril. Dado que aquí eran vacaciones post exámenes, mis niños ingleses estaban en sus respectivas casas por lo que salimos nosotros dos a la aventura. He de reconocer que mi primo me sorprendió gratamente. Fue como retroceder 10 años en el tiempo cuando mi primo aterrizaba en el agosto gijonés con ganas de desmadrarse todo lo que en Madrid no podía. En vez de jugar al duro, tomamos pints. En lugar de copas, double shots. Y en vez de desfasar por la Arena y el TIK, en Oxford bridge. Risas, alcoholes, mujeres, conversaciones profundas… muchas cosas que podría destacar. Me quedaré como resumen con estas dos frases: “I’m going to make the best night of your life, honey” y “Either you stop the taxi or my cousin is throwing up”. Escuchar la primera fue muy agradable, la consecuencia de pronunciar la segunda fue un bonito paseo de media hora a las cuatro de la mañana por el Oxford profundo hasta llegar a mi casa. En resumen, una noche muy divertida.
La segunda celebración fue el mismo martes 13 de Abril ya con mis niños ingleses por casa. Quizás no es tan llamativa, pero para mí fue entrañable. Mis compañeros de residencia me regalaron la camiseta del Oxford United FC con mi nombre en la espalda, me hizo mucha ilusión. Y nos fuimos todos juntos al estadio a ver el partido de Oxford contra Cambridge. Reseñar que estando en la Blues Square Premier League (que en el computo global es la 5º división inglesa) habría unas 10.000 personas en un estadio que no tiene nada que envidiar a la mayoría de los de la segunda división española. Todo esto obviamente, aliñado con unas cuantas pints.
El sábado 17 de abril, ya sin mi primo, era la celebración oficial de mi cumpleaños con los chicos ingleses. El plan de esta tercera celebración era montar una spanish party con mucho calimocho, tortilla de patatas y paella. Y así fue. Pero tuvimos un pequeño percance. El día anterior, viernes, hizo un día muy bonito y a eso de las 2 de la tarde a alguno se le ocurrió hacer un tour por algunos pubs de Oxford tomando una pint en cada uno. No hace falta que os diga como van estas cosas, lo que empieza con un vamos a tomar algo siempre acaba con una borrachera muy seria. Y eso queridos lectores, no cambia porque estéis en otro país. La jornada terminó a las 3 de la mañana tras la visita a 11 pubs y una discoteca, cada uno llegando a casa como bien pudo. Asi que el sábado esto era un cementerio.
Yo me levanté a las 10 con una resaca considerable para hacer la compra. Me pasé el resto del día en la cocina mientras mi cuerpo recargaba para la batalla que se avecinaba. Me extrañó no ver a ninguno de los chicos y supuse que su juventud les habría dirigido hacia el pub a ver el fútbol de media tarde. Pero no era cierto, a eso de las 6 de la tarde el cementerio abrió sus puertas y comenzaron a deambular por la cocina ciertos zombis que un día habían sido ingleses amantes de los tours de cervezas. No se habían levantado de la cama hasta entonces, y con respirar evitando los vomitados, tenían suficiente. Asi que la fiesta se redujo a comer la spanish food mientras yo bebía el calimocho. Al menos la comida fue todo un éxito, a todos les encantó. Y tiene mérito porque conseguir azafrán en Inglaterra no es sencillo, cocinar una paella en una bandeja de horno no es sencillo, y en general, hacer algo más allá de respirar con una resaca así, no es sencillo.

Algunos otros invitados que no habían estado en el tour de las cervezas fueron llegando, pero dado el ambiente funerario de la situación la mejor opción fue jugar al Monopoly. Los niños, obviamente, me dijeron que no salían y se preguntaban cómo yo podía estar tan fresco. Supongo que las viejas glorías nunca mueren. Parecía que esa noche iba a ser tranquila, pero para variar, me volvía a equivocar.
Los que estaban frescos (Gerard, Michal …) se iban animando y yo con ellos. Pero la mecha que encendió la traca fue cuando las niñas de arriba nos dijeron que si salíamos con ellas. Lo sé, los chicos somos fáciles. Eso tampoco cambia en otro país. Asi que subimos al piso de arriba y allí estuvimos bebiendo con ellas hasta estar lo suficientemente borracho como para no importarme salir de fiesta con una camisa sin planchar. La verdad que lo pasamos muy bien. Estuvimos, hasta que la cerraron, en una discoteca muy interesante disfrutando de musicota , echando unas risas con las niñas y terminando así esta divertida tercera celebración. Reitero mi alegría por esa costumbre de las féminas inglesas de ir tan ligeras de ropa.
Al final del mes volvió a visitarme Violeta, en cierta manera también como motivo de mi cumpleaños. De esa celebración comprenderéis que no de detalles. Por lo demás, hicimos turismo, salimos un día de fiesta con mis compañeros ingleses … unos días muy entretenidos.
Terminó un mes donde disfruté de Oxford en buena compañía. La verdad que me apetecía después de tanto viaje en marzo. Comenzó Mayo, un mes donde el fútbol vuelve a presentarme interesantesaventuras: final de la UEFA del Atleti contra el Fulham, equipo inglés, y visita a Wembley para ver el Inglaterra – México. Pero esa, será otra historia.
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